• 16,000 consultas anuales.
  • 60% de los niños con problemas respiratorios.
  • 15% de nuestros pacientes viven en situación de extrema pobreza y demandan una ayuda inmediata de parte nuestra.
  • Para asegurar el mejor uso de los recursos, se elaboraron dos fichas de detección de pobreza: una ficha de observación (que permite intervenir en forma inmediata) y una ficha de entrevista, que asegura un seguimiento en el tiempo de la salud familiar, con apoyos complementarios.

  • La deshidratación es ahora mejor controlada por las madres, quienes saben actuar oportunamente.
  • Empero, en verano, las hidrataciones endovenosas, son aún necesarias.

El sistema ha permitido reducir, 50% las crisis graves en tres años.

  • Los padres realizan un solo pago simbólico y pueden regresar tantas veces como lo necesita su hijo/a.
  • La intervención con la nebulización en el Centro, asegura además mayor tranquilidad a la madre, facilitando así la recuperación del paciente y atención posterior (disminución de angustia frente a la tos).
  • Porque desde la más temprana edad, la ausencia de una alimentación adecuada mina el cuerpo y las capacidades intelectuales.
  • El déficit de las capacidades intelectuales causado por la desnutrición, lamentablemente, nunca será tan visible, como el déficit de talla. Por ello nuestra gran y constante preocupación.
Foto comparativa de dos niñas de 8 meses, que crecieron en condiciones diferentes: a la izquierda, niña sana y bien alimentada, a la derecha, niña desnutrida en sufrimiento visible.

Aún cuando haya
disminuido,
la desnutrición aguda se
mantiene presente en los
grupos de riesgo

  • En la enfermería, primero curamos y luego preguntamos a los padres si se encuentran en condición de cooperar con los gastos.
  • Esta estrategia asegura una asistencia inmediata de los niños accidentados y evita las intervenciones tempranas de la población sobre las quemaduras entre otros (aplicación de aceite, pasta dentífrica, etc.)